-Tú no te levantes , ya voy yo siempre. Sigue así ... joder...
Carlos se incorporó en cama
-No podemos cogerla al primer lloro , si no nos va a coger la aguja de marear...
-Cállate por favor...si lleva diez minutos llorando...Y tú tres horas roncando... haces un ruido insoportable...
Estaba pensando en cómo estaría Andrea con los abuelos . A esa hora debería estar durmiendo la siesta . Igual era mejor que no lo hiciera , a ver si dormía de noche. No soportaba más noches en vela con Carlos roncando a su lado . Le sacaban de quicio sus ruiditos aflautados con el primer sueño y los posteriores profundísimos y graves . Ella estaba silenciosa en su esquina de la cama (siempre del lado más lejano de la puerta , en casa , en un hotel , en todas las camas) mientras su marido se expandía como un ejército invasor , primero un pie , después una pierna , más tarde un brazo , hasta que por fin se daba la vuelta y ponía medio cuerpo sobre ella . Empezó a encontrarle gusto a pellizcarlo para obligarlo a cambiar de posición o simplemente para interrumpir sus ronquidos . Eran pequeñas victorias ligeramente sádicas . La batalla final siempre la ganaba él y su sueño profundo y sonoro . Inapelable .
Esta última noche desvelada y con los ojos abiertos a la oscuridad , aprovechando un recreo en el llanto de Andrea , trató de recordar una canción de Alan Parsons . ¿O era de Supertramp? . Mientras hacía memoria (sin saber el título , ni la letra, ni la música) se le coló sin saber cómo ni porqué Tus ojos bandidos , de Azúcar Moreno . Así llevaba todo el día soportando ese soniquete una y otra vez.
Tenía la vista en los ridículos power points del director comercial, la cabeza ocupada con Andrea en casa de los abuelos , el estómago pidiendo clemencia tras una despreciable milanesa ingerida sin ganas y tus ojos bandidos repiqueteando en algún lugar inaccesible de su córtex cerebral (quizás una trepanación sería la única solución para extirparla ). Recordó que tenían que comprar agua , pañales , leche , detergente , toallitas , champú...Le mandó un mensaje a Carlos.
-Hay que hacer la compra. Estoy en la reunión . Un beso
Dudó unos instantes en enviarle el beso...definitivamente se arrepintió cuando leyó el mensaje de vuelta
-Compra cerveza. Hoy juega el barsa. Besitos cariño que te sea leve la reunión
Rompió un lápiz con los dedos al acabar de leerlo . No sabía si se había casado con un imbécil o alguien demasiado listo . Siempre le acompañó esa duda desde la noche que se conocieron en una fiesta de carnaval . Ella iba disfrazada de vampiresa y él de pollo amarillo. Se enamoró de un pollo . Bien pensado tampoco podía esperar demasiado . Aunque lo quería... lo quiero , creo que lo quiero , lo quiero? Y él seguía enamorado . Simplemente lo que pasaba es que no podía soportarlo. Desde que nació Andrea no aguantaba sus bromas, ni su falta de orden , ni sus ruidos al comer o al dormir. Todo se fue acumulando piedra a piedra ( cada calcetín en el suelo , cada ronquido , cada risotada a destiempo ) hasta que una pirámide se interpuso entre ambos . Sólo que él aún no la había visto , pese a medir 200 metros de base . La pirámide estaba entre ella y él , no entre él y ella
¿Dios santo cuando se irá esta canción de mi cabeza? Cogió el móvil de nuevo y le envió un mensaje a su madre (la abuela , a diferencia de la madre de Carlos , tu madre o simplemente Mari Lourdes) : Hola mamá como está Andrea? Besitos.
Esperó en vano la respuesta . Su madre no estaba en línea desde ayer por la noche . Miró el reloj , eran casi las siete . Al salir de la reunión tenía que hacer la compra , ir al coche , recoger a la niña , bañarla , darle de cenar y acostarla . Además de poner la lavadora y planchar . A ver como se organizaba con todo...Esperaba que Carlos se diera cuenta de como iban las cosas , que dejara de vivir en su mundo , que partiera de él ayudarla , colaborar y no tener que estarle poniendo tareas a cada rato para que la casa mantuviera un cierto orden .
Tomó aire profundamente expandiendo su pecho y reteniendo el oxígeno en los pulmones todo el tiempo que pudo aguantarlo antes de expulsarlo lentamente por la nariz , sintiéndolo pasar tibio y regular por las fosas nasales . Cerró los ojos apenas unos segundos y encontró un breve instante de paz y silencio en su cabeza , el primero en tanto tiempo que ya no recordaba una sensación tan placentera . Cuando volvió a abrirlos vio al director comercial mirándola fijamente
-Laura , ¿estamos a lo que tenemos que estar?
Le miró a los ojos de la misma forma vacía y ligeramente asqueada que miraba a Carlos últimamente . Tus ojos bandidos...
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