lunes, 31 de marzo de 2014

Bodegón

      
Aunque la pintura sea por propia definición la más visual de las artes y la escritura la más intima , es solo por la forma en que la obra llega al público. En cuanto al creador,  es mucho más recogida y pudorosa , su proceso de creación y elaboración menos meditado y consciente , más orgánica y particular por lo tanto la relación que se establece entre el autor y la obra . Es la propia evolución de la pintura la que va guiando el pincel , eligiendo el color o matizando la luz y la sombra. La pintura en cierto modo se impone al pintor,  le muestra su limitación , lo hace humilde.   La escritura siempre lleva aparejada la vanidad , la necesidad de comunicar , de epatar , de causar en el lector las exactas consecuencias que desea el escritor . Sería frustrante que un cuento de terror fuera un éxito  como libro de humor , y la razón no es el valor de la obra en si misma sino el significado que el escritor quiere darle . Hay alguna intención concreta que se quiere expresar . Aún en el caso de escribir un relato con un  final abierto , ese es el propósito, dejarlo abierto  .
Un cuadro es por completo distinto . Es en si mismo interpretable por cualquiera que lo contemple , no tiene un lenguaje que se necesite conocer previamente . Es por tanto universal. Y es el cuadro en si mismo , la belleza , la armonía , la luz o el color lo que resulta hermoso o mediocre. Es la obra la protagonista , no el pintor . Y cuando se pinta no se está pensando en el que la  verá después. Es para los propios ojos del autor no para los de los otros . Por eso me parece menos vanidosa que la escritura , porque se pinta para uno mismo y se escribe para los demás , para ser leído . Nadie lo hace para sí , eso es falso , sino bastaría con pensar . El mero hecho de coger un boli y un papel y escribir un poema o un relato o una reflexión es para que alguien la lea y a alguien le guste . Un dibujo no hay forma de crearlo sino es precisamente haciéndolo , no llega con el pensamiento , necesita la ejecución material.

Me gustan los bodegones . Sé que si se hiciera una encuesta sería una de las temáticas menos apreciadas . Parecen desfasados , fuera de época.  En realidad es mucho más hermoso un paisaje vivo que una naturaleza muerta . Sin embargo tienen algo especial que los hace únicos . Es el propio pintor el que elige lo que quiere pintar y cómo . No se le impone un paisaje (cambiante a cada paso de una nube , a cada hora) , ni un rostro a retratar o un tema religioso o político o social . No tienen significado alguno , son arte en estado puro (si alguien lee esto y se acerca a  alguno de los siguientes tres autores ya habrá valido la pena esta entrada, internet es una herramienta para hacerlo : Chardin , Luis Meléndez (con su obra en el Prado) y Giorgio Morandi)



Dos huevos encima de una mesa , uno en primer plano más claro y otro más oscuro . Al fondo una vasija de barro con un cucharón de madera  , a su lado dándole sombra una manzana verde y detrás una lechera blanca y azul desvaído , el fondo oscuro por completo . Sólo eso . Lo muestra el escritor vanidoso. No es ni de lejos Arte.

miércoles, 26 de marzo de 2014

A felicidade (vinicius y jobim)

Hay quien piensa en la felicidad como en un todo. Una vida feliz, soy feliz o infeliz, son solo frases categóricas que limitan (paradojicamente al extenderla en el tiempo) el significado real de la palabra. También es fácil confundirla con el éxito o el placer,  difuminando sus fronteras con la vanidad  o el hedonismo. Cada uno tendrá su propia visión al respecto y sus particulares experiencias. La mía , tan refutable como cualquier otra la reduce a segundos o minutos,  instantes de plenitud donde no cabe el pensamiento,  solo la deliciosa sensación de que todo concuerda en un lugar y un momento que estaban esperando por ti. Sin particular trascendencia ni significado, desapercibidos para el resto,  fugaces e incontrolables, aparecen por sorpresa y toman posesión de tu mente y de tu cuerpo . Como salir del mar en un día caluroso de verano,  tumbarte en la toalla sin secarte, cerrar los ojos y abrir los demás sentidos. El tacto acariciando la arena caliente con la yema de los dedos húmedos,  el oído encontrando un ritmo hasta entonces desapercibido en el rumor de las olas, el olfato distinguiendo los matices de vida y muerte que trae la brisa del mar y el gusto salado al atrapar con la lengua una gota que resbala por los labios entreabiertos.
Y tal como aparece se va , tras una nube que  oculta el sol por un segundo,  dispersa detrás de pensamientos inoportunos o simplemente yéndose lentamente, sin dejar un rastro para seguirla

jueves, 20 de marzo de 2014

Un día más en la oficina

Colgó el teléfono. No necesitaba escuchar nada más. Fue a por el abrigo y se despidió de sus compañeros. Compró un botellín de agua y se fue conduciendo hacia S.
 Eran 40 kilómetros; abrió la ventanilla y encendió un cigarrillo . Manejaba el coche sin mirar la carretera  siguiendo la rutina repetida dos veces al día desde hacía 10 años . Se sorprendió cuando se dio cuenta de que llevaba 20 kilómetros recorridos y no sabría decir que había hecho en ese tiempo . No recordaba nada del trayecto , ni una curva o un frenazo , ninguno de los coches con los que se cruzara . Se desvió de la carretera y aparcó en un arcén solitario  Tenía cd´s esparcidos por todo el coche , apelotonados en las puertas , desperdigados en el asiento trasero . Buscó uno en concreto y encontró la caja vacía . Apareció finalmente el que buscaba detrás de un cd de Massive Attack . El concierto para piano número 5 de Beethoven . Puso el disco a un volumen alto , bajó del coche y se sentó en una piedra . Encendió otro cigarrillo , cerró los ojos y se concentró en la perfección de la música y el tabaco invadiendo sus pulmones  No abrió los ojos hasta que acabó de fumar .
Era un lugar apartado , rodeado de pinos , tojos y silvas . Sin ninguna vista , solo la pista que se perdía en una dirección hacia la autovía que había dejado y hacia la otra en un espeso verde , casi negro .
De un camino de tierra a su espalda salió un chico en bicicleta . Al llegar a la altura de Julián se paró .
-Hola . Estoy perdido . Sabes cómo se llega a P. ? Por el camino más corto...
-Yo también estoy perdido...Hacia la izquierda está la autovía que lleva a S. A la derecha no sé a dónde se va .
-Entonces no estás perdido , le dijo mientras bebía un sorbo de agua.
-Yo sí . Tú no . Tú sabes hacia donde  no puedes ir . No se puede ir en bici por la autovía
-Pero tú sabes por dónde puedes ir y a dónde . Se bajó de la bicicleta para estirar las piernas .
-Por eso estoy perdido.
-Que escuchas?
-Beethoven
-Suena bien
-Sí 
Abrió una chocolatina , se subió en la bici y se ajustó el casco.
-Voy por ahí a ver a donde salgo
Julián le siguió con la mirada  Era cuesta abajo y vio como apenas daba dos pedaladas y se dejó ir sin hacer esfuerzo alguno , alejándose hasta finalmente desaparecer. Muy despacio , sin ruido.
Subió al coche , bajó el volumen de la música y se quedó con la cabeza apoyada en el dorso de las manos que sujetaban el volante . Perdió de repente el interés en cualquier cosa. Hace una hora estaba dispuesto a ir al despacho de su jefe a exigirle una cosa , solo una .
No se oía nada en ese sitio . Sólo con apartarse unos metros de la autovía que recorría cada día estaba en medio de la nada . Sin más ruidos que los grillos y algún pájaro . Pensó que podría vivir ahí para siempre . Justo en ese punto construir una casa  con una huerta y un perro , en un sitio tan poco agradable y a la vez tan acogedor . Cerrada la visión por árboles a la derecha y de frente . Con una frontera cercana a la izquierda , la autovía . A la manera de los refugios en México para los que cruzaban la frontera con los bolsillos llenos de oro robado , y cuando conseguían llegar empezaban de nuevo todas las preguntas , una por una . Todos los tedios , uno por uno . Los mismos deseos que antes del robo . Y nuevos miedos y un mundo más pequeño , limitado para siempre al norte a donde no podrían volver  jamás.
 Encendió un cigarrillo más y  giró la llave del coche . En media hora estaría de nuevo en la oficina

martes, 18 de marzo de 2014

Playa

Fue comiendo un bocadillo en el coche . La ventanilla abierta aspiraba una brisa cálida y húmeda. Pensó en lo bien que se estaría en el mar , cada vez más cercano . Paró en el Eroski y compró una pala. Al llegar a la playa ya empezaba a ponerse el sol tras las montañas. Las buscó entre las dispersas y escasas toallas .Estaban donde siempre , cerca de la orilla y de las rocas más lejanas a la carretera. Ella estaba sentada en una silla baja .Se agachó para besarle el cuello , caliente y salado. Andrea jugaba con un cubito , llenándolo de conchas y palitos
. -¿Me ayudas a hacer un hoyo?. Traje una pala , mira que grande es
. -¿Para qué un hoyo? -Para después llenarlo de arena .
Empezaron a cavar hasta sentir que no había nada más urgente en el mundo. Cuando pararon empezó a brotar agua en el fondo. Ya no quedaba nadie en la playa y la sombra refrescaba la arena . Laura los observaba tras las gafas de sol , con medio plátano en la mano que de vez en cuando mordisqueaba la niña . Empezó a sentir frío . El sol y el mar parecían retirarse al mismo tiempo , dejando una larga lengua de arena oscura donde antes llegaban las olas .
  -Tenemos que irnos mi vida... 
 -No mami , antes hay que llenarlo de arena
 El se fue a lavar las manos en el mar . Se secó en la toalla y se sentó en la arena junto a Laura . Le acarició suavemente las piernas mientras ella jugueteaba con su pelo . Los dos sintieron el mismo dulce cansancio y deseo mientras caminaban de vuelta a casa

lunes, 17 de marzo de 2014

Ciclogénesis

Caminaba sin abrir el paraguas , con la trenca abrochada hasta el cuello y la capucha cubriendo la cabeza. La mirada en el suelo , sumisa al temporal inacabable y un cigarrillo humedecido en la mano izquierda  Al doblar una esquina sintió el viento y el agua rodeando su cuerpo , impulsándolo levemente hacia atrás , enderezando involuntariamente su figura .
Se la encontró de frente , botas y abrigo verdes , una falda por encima de la rodilla que se empeñaba en apretarse contra las medias a la vez que se levantaba y bajaba en los límites que le permitía el descuido de sus manos , atareadas en arrojar un pequeño paraguas  a la papelera , con gesto resignado y mecánico , quizás repetido más veces .
Era delgada , frágil y delicada. Se cobijó bajo un saliente de un edificio. Pasó a su lado y le ofreció un paraguas negro. Robusto y horrible como un cuervo gigante.
-Tómalo , yo llevo capucha. Vio que le sonreía con la mirada.
Sólo le dio tiempo a darle las gracias . Se fue con el pitillo ya apagado en la mano , pensando en lo hermosa que era . Sólo cuando había recorrido unos 30 metros se giró , pero ya no estaba

Desayuno

Cuando abrió los ojos aún era de noche . Se giró con cuidado para no despertarla . Miró el reloj , todavía eran las seis y media . Pensó en tantos sábados que se quedaban los dos en cama , dejando pasar las horas sin prisas entre besos y caricias ,  perezosas y tiernas . Algo se estaba rompiendo en su relación desde hacía meses , cargando los días de reproches y gestos imperceptiblemente desagradables . Se levantó en silencio , sin encender la luz , cubriendo el cuerpo desnudo con un albornoz . Se acercó a mirarla como siempre hacía cuando ella dormía , pero sin atreverse esta vez a acariciar su cara . Bajó las escaleras con cuidado , se duchó y afeitó , se echó colonia , cepilló los dientes ,  puso unos vaqueros , una camisa blanca  y salió de casa sin hacer ruido .
                La noche anterior había dejado el coche en la calle , pues de haber abierto la puerta del garaje ella se habría despertado y  le habría preguntado que a donde iba tan temprano y no habría sabido darle una respuesta .
                Apreció el placer de conducir a esas horas , sin apenas tráfico y con la luz anaranjada de sol empezando a vislumbrarse tras las montañas . Paró a los pocos kilómetros en una cafetería y pidió un café con leche . Lo tomó en la terraza fumando un pitillo mientras miraba el periódico sin ser capaz de detenerse a leer ninguna noticia . Al pagar se dio cuenta de la variedad de cosas que vendían en el bar . Tenían estanco y despacho de lotería a un lado de la barra .  Al fondo del local había un pequeño supermercado con embutidos , quesos , fruta , zapatillas , pilas , productos de limpieza , pan fresco… Compró un paquete de Lucky y selló una primitiva (con los números que sabía de memoria , el de su cumpleaños , el de ella , el día que se conocieron , el dos y el ocho porque eran sus favoritos y el treinta y tres ) . También compró una barra de pan y fresas .
                Volvió al coche y recorrió el camino de vuelta . Entró en casa sin hacer ruido . Se quitó toda la ropa , cubriéndose solo con el albornoz . Fue al salón , encendió la calefacción y cogió del armario un juego de porcelana inglesa que nunca habían usado , una copa de cristal , un paño bordado y  una bandeja . Hizo un zumo con dos naranjas , preparó una  tostada con mantequilla y otra con un tomate y jamón . Lavó y cortó cuatro fresas . Cogió del jarrón dos claveles blancos y los metió en un vasito con agua. Lo dispuso todo en la bandeja con cuidado , preparó al final un capuccino , para que no se enfriara demasiado rápido .
                Subió las escaleras descalzo , abrió la puerta con cuidado y posó la bandeja en el suelo . Ella seguía durmiendo aunque se había girado hacia el lado en que él dormía , como buscando el calor de su cuerpo . Descorrió la cortina y bajó lo justo la persiana para que entrara un poco de luz . Volvió a mirarla una vez más , fascinado por su belleza y su irresistible delicadeza . Le acarició los hombros y la espalda con la máxima suavidad como temiendo quebrar su piel tan suave. Cuando notó que se estaba despertando puso un cd con el concierto para piano de Tchaikovsky
                -Buenos días mi amor
                -Buenos días… le respondió ella con la voz aún cansada por el sueño

                Subió la bandeja a la cama , cogió una fresa entre sus dedos y se la puso en la boca . Retiró las sábanas acariciando sus piernas por debajo del camisón y besó sus pies con dulzura mientras ella saboreaba el capuccino sabiéndose adorada .