Caminaba sin abrir el paraguas , con la trenca abrochada hasta el cuello y la capucha cubriendo la cabeza. La mirada en el suelo , sumisa al temporal inacabable y un cigarrillo humedecido en la mano izquierda Al doblar una esquina sintió el viento y el agua rodeando su cuerpo , impulsándolo levemente hacia atrás , enderezando involuntariamente su figura .
Se la encontró de frente , botas y abrigo verdes , una falda por encima de la rodilla que se empeñaba en apretarse contra las medias a la vez que se levantaba y bajaba en los límites que le permitía el descuido de sus manos , atareadas en arrojar un pequeño paraguas a la papelera , con gesto resignado y mecánico , quizás repetido más veces .
Era delgada , frágil y delicada. Se cobijó bajo un saliente de un edificio. Pasó a su lado y le ofreció un paraguas negro. Robusto y horrible como un cuervo gigante.
-Tómalo , yo llevo capucha. Vio que le sonreía con la mirada.
Sólo le dio tiempo a darle las gracias . Se fue con el pitillo ya apagado en la mano , pensando en lo hermosa que era . Sólo cuando había recorrido unos 30 metros se giró , pero ya no estaba
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