Cuando abrió los ojos aún era de noche . Se giró con cuidado
para no despertarla . Miró el reloj , todavía eran las seis y media . Pensó en
tantos sábados que se quedaban los dos en cama , dejando pasar las horas sin
prisas entre besos y caricias , perezosas y tiernas . Algo se estaba rompiendo
en su relación desde hacía meses , cargando los días de reproches y gestos
imperceptiblemente desagradables . Se levantó en silencio , sin encender la luz
, cubriendo el cuerpo desnudo con un albornoz . Se acercó a mirarla como
siempre hacía cuando ella dormía , pero sin atreverse esta vez a acariciar su
cara . Bajó las escaleras con cuidado , se duchó y afeitó , se echó colonia , cepilló
los dientes , puso unos vaqueros , una
camisa blanca y salió de casa sin hacer
ruido .
La
noche anterior había dejado el coche en la calle , pues de haber abierto la
puerta del garaje ella se habría despertado y le habría preguntado que a donde iba tan
temprano y no habría sabido darle una respuesta .
Apreció
el placer de conducir a esas horas , sin apenas tráfico y con la luz anaranjada
de sol empezando a vislumbrarse tras las montañas . Paró a los pocos kilómetros en una cafetería y pidió un café con leche . Lo tomó en la terraza
fumando un pitillo mientras miraba el periódico sin ser capaz de detenerse a
leer ninguna noticia . Al pagar se dio cuenta de la variedad de cosas que
vendían en el bar . Tenían estanco y despacho de lotería a un lado de la barra
. Al fondo del local había un pequeño
supermercado con embutidos , quesos , fruta , zapatillas , pilas , productos de
limpieza , pan fresco… Compró un paquete de Lucky y selló una primitiva (con
los números que sabía de memoria , el de su cumpleaños , el de ella , el día
que se conocieron , el dos y el ocho porque eran sus favoritos y el treinta y
tres ) . También compró una barra de pan y fresas .
Volvió
al coche y recorrió el camino de vuelta . Entró en casa sin hacer ruido . Se
quitó toda la ropa , cubriéndose solo con el albornoz . Fue al salón , encendió
la calefacción y cogió del armario un juego de porcelana inglesa que nunca
habían usado , una copa de cristal , un paño bordado y una bandeja . Hizo un zumo con dos naranjas ,
preparó una tostada con mantequilla y
otra con un tomate y jamón . Lavó y cortó cuatro fresas . Cogió del jarrón dos
claveles blancos y los metió en un vasito con agua. Lo dispuso todo en la
bandeja con cuidado , preparó al final un capuccino , para que no se enfriara
demasiado rápido .
Subió
las escaleras descalzo , abrió la puerta con cuidado y posó la bandeja en el
suelo . Ella seguía durmiendo aunque se había girado hacia el lado en que él
dormía , como buscando el calor de su cuerpo .
Descorrió la cortina y bajó lo justo la persiana para que entrara un poco de
luz . Volvió a mirarla una vez más , fascinado por su belleza y su irresistible
delicadeza . Le acarició los hombros y la espalda con la máxima suavidad como
temiendo quebrar su piel tan suave. Cuando notó que se estaba despertando puso
un cd con el concierto para piano de Tchaikovsky
-Buenos
días mi amor
-Buenos
días… le respondió ella con la voz aún cansada por el sueño
Subió
la bandeja a la cama , cogió una fresa entre sus dedos y se la puso en la boca
. Retiró las sábanas acariciando sus piernas por debajo del camisón y besó sus
pies con dulzura mientras ella saboreaba el capuccino sabiéndose adorada .
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