jueves, 20 de marzo de 2014

Un día más en la oficina

Colgó el teléfono. No necesitaba escuchar nada más. Fue a por el abrigo y se despidió de sus compañeros. Compró un botellín de agua y se fue conduciendo hacia S.
 Eran 40 kilómetros; abrió la ventanilla y encendió un cigarrillo . Manejaba el coche sin mirar la carretera  siguiendo la rutina repetida dos veces al día desde hacía 10 años . Se sorprendió cuando se dio cuenta de que llevaba 20 kilómetros recorridos y no sabría decir que había hecho en ese tiempo . No recordaba nada del trayecto , ni una curva o un frenazo , ninguno de los coches con los que se cruzara . Se desvió de la carretera y aparcó en un arcén solitario  Tenía cd´s esparcidos por todo el coche , apelotonados en las puertas , desperdigados en el asiento trasero . Buscó uno en concreto y encontró la caja vacía . Apareció finalmente el que buscaba detrás de un cd de Massive Attack . El concierto para piano número 5 de Beethoven . Puso el disco a un volumen alto , bajó del coche y se sentó en una piedra . Encendió otro cigarrillo , cerró los ojos y se concentró en la perfección de la música y el tabaco invadiendo sus pulmones  No abrió los ojos hasta que acabó de fumar .
Era un lugar apartado , rodeado de pinos , tojos y silvas . Sin ninguna vista , solo la pista que se perdía en una dirección hacia la autovía que había dejado y hacia la otra en un espeso verde , casi negro .
De un camino de tierra a su espalda salió un chico en bicicleta . Al llegar a la altura de Julián se paró .
-Hola . Estoy perdido . Sabes cómo se llega a P. ? Por el camino más corto...
-Yo también estoy perdido...Hacia la izquierda está la autovía que lleva a S. A la derecha no sé a dónde se va .
-Entonces no estás perdido , le dijo mientras bebía un sorbo de agua.
-Yo sí . Tú no . Tú sabes hacia donde  no puedes ir . No se puede ir en bici por la autovía
-Pero tú sabes por dónde puedes ir y a dónde . Se bajó de la bicicleta para estirar las piernas .
-Por eso estoy perdido.
-Que escuchas?
-Beethoven
-Suena bien
-Sí 
Abrió una chocolatina , se subió en la bici y se ajustó el casco.
-Voy por ahí a ver a donde salgo
Julián le siguió con la mirada  Era cuesta abajo y vio como apenas daba dos pedaladas y se dejó ir sin hacer esfuerzo alguno , alejándose hasta finalmente desaparecer. Muy despacio , sin ruido.
Subió al coche , bajó el volumen de la música y se quedó con la cabeza apoyada en el dorso de las manos que sujetaban el volante . Perdió de repente el interés en cualquier cosa. Hace una hora estaba dispuesto a ir al despacho de su jefe a exigirle una cosa , solo una .
No se oía nada en ese sitio . Sólo con apartarse unos metros de la autovía que recorría cada día estaba en medio de la nada . Sin más ruidos que los grillos y algún pájaro . Pensó que podría vivir ahí para siempre . Justo en ese punto construir una casa  con una huerta y un perro , en un sitio tan poco agradable y a la vez tan acogedor . Cerrada la visión por árboles a la derecha y de frente . Con una frontera cercana a la izquierda , la autovía . A la manera de los refugios en México para los que cruzaban la frontera con los bolsillos llenos de oro robado , y cuando conseguían llegar empezaban de nuevo todas las preguntas , una por una . Todos los tedios , uno por uno . Los mismos deseos que antes del robo . Y nuevos miedos y un mundo más pequeño , limitado para siempre al norte a donde no podrían volver  jamás.
 Encendió un cigarrillo más y  giró la llave del coche . En media hora estaría de nuevo en la oficina

1 comentario:

  1. Hola "absand",
    Muchas gracias por tu mensaje.
    Me alegra que te haya gustado el texto lluvioso.
    Enhorabuena por este blog, que veo ha nacido hace poco.
    Ojalá tenga un largo recorrido.
    Un abrazo
    Martina Bastos

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